Recuerdo como si fuera ayer, aunque han pasado ya casi ocho años, mi primera discusión matrimonial. Como casi todas, fue bastante absurda, y es que el ser humano es animal de costumbres y a todos nos cuesta ceder en las nuestras. El problema era que mi marido necesitaba dormir con la persiana completamente cerrada, y yo, en cambio, adoro despertarme con la luz del sol. El despertador Wake-Up de Philips vino a mediar en nuestro pequeño...
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